martes, 30 de mayo de 2017

Qué hago entre estas paredes, buscando algo de comodidad y dudas. Solo queda un rompecabezas que olvide en el cajón. Un agujero en mis zapatos me interpela. Un zumbido dentro de mi cabeza y la idea de que todo es desfiladero, aun las más fugaces verdades, enfriándose en alguna mesa a cielo abierto.


Dejaste abiertas las cortinas y el señuelo de una páginas mordidas. Algo de eso se esfumó pasada la mañana. Tus asuntos cotidianos, tu perfume, un espejo arqueado en el fondo de la casa, que te bosteza y te mima. 

En mi fiesta tu lengua se expandió hasta las coyunturas; nadie quedó en pie, los invitados se acostaron entre las cortinas, todos los relojes se borraron de pronto, pero dejando sus ausencias abiertas a un sentido de provocación inaudito.